¿Callie?


Sí, tan rápido...
Ayer, horas después de enterarnos de la noticia esta, a mi mamá se le ocurrió comprar un nuevo perro.
A mí me parece demasiado pronto, porque ni siquiera me dió tiempo para recuperarme de esta pérdida y ya tengo que andar cuidando a una perrita bebé. La cual, además, mi mamá puso a nombre mío y me dijo que iba a ser yo la que se haga cargo por completo de ella. o_o
Sucede que los perros Pastor Alemán son demasiado costosos, pero mi mamá logró ubicar a una mujer que los vendía un poquito más baratos. La madre había tenido 12 cachorros y en 3 días quedaron sólo 2, posiblemente eso la tentó. Dio demasiado aire de "oportunidad imperdible"...

Mi mamá siempre quiso perros grandes y por consiguiente intimidantes para que cuiden la casa. Y mi perra sola no es de mucha utilidad, porque más que ladrarte se te tira al suelo para que le rasques la panza... Así que era mi antiguo perro el que tomaba el papel de "guardián". Y como ya no está, esto nos hace sentir un tanto inseguras.
Mi perro es irremplazable, estoy segura de que jamás voy a volver a encontrar a un perro como él. Y jamás lo voy a olvidar, siempre va a ocupar un lugar en mí...

Pero ahora tengo a esta bebé de Pastor Alemán que tiene apenas 35 días de edad y me tengo que ocupar de ella. Se espera que de adulta ocupe el lugar de guardían que una vez ocupó mi perro. Yo voy a tratar de cuidarla y educar lo mejor posbile, y voy a tratar también de que sea una buena perra.

Al menos, al ser tan chiquita y requerir tanta atención logra distraerme un poco y hacer que no piense tanto en todo lo que tuve que pasar estos últimos dos días. Y además, esa mirada tan profunda, muy propia de los cachorritos, hizo que me haya encariñado muy rápido con ella.

No sé si tenga un nombre completamente definitivo, pero por ahora le digo Callie.

Fin.



A veces las cosas no salen como uno las espera.
Era lógico que tu corazón no aguantara...

Te quiero, y te voy a extrañar mucho.
Siempre vas a estar en mi corazón.


Adiós.

Mi amigo...


Apenas son las 12:35 del mediodía, pero puedo decir con certeza que hoy ya fue un día horrendo. Y cuánto lo siento, cuánto lo lamento. Estoy destrozada, pero tengo que desahogarme.
Él, quien en la foto se lo ve plácidamente descansando en el suelo, apareció a las 9 de la mañana en la puerta de casa, completamente embarrado (pese a que hoy hace un día hermoso) y manchado con mucha sangre.
Mi abuela me había despertado por teléfono, diciéndome que cuando se estaba yendo en el colectivo lo vió en la puerta de casa así, pero no pudo hacer nada porque ya estaba arriba y en marcha. Me levanté como un rayo y fui a abrir la puerta, y la imágen fue realmente chocante. Estaba irreconocible, se lo veía muy tenso y tenía la vista fija quién sabe dónde. Lo llamé, pero parecía que no me escuchaba, tuve que alzar el tono de voz hasta que lentamente se giró y se metió en la casa. Apenas podía moverse, se tambaleaba, como pudo fue hasta el pasillo que da a mi pieza y se tumbó ahí. Como siempre lo hace.
No pude evitarlo, me partí en llanto al verlo así. No hacía gesto alguno, no respondía, sólo estaba recostado y cada tanto movía la cabeza. Yo lo acaricié, y no me importó mancharme la palma completa de la mano con sangre. Él es como mi hermano...
Y un perro más joven que el, con el que hay problemas a cada rato, esta vez casi lo mata.

Llegó a mi casa cuando yo tenía 2 años (actualmente debe tener 14 casi 15 años de edad). Así que lo conozco literalmente desde que tengo memoria. Y de verdad, no es decirlo por decir, fué mi hermano sustituto. Mis hermanos ya eran adolescentes cuando nací, siempre me crié como hija única. En esos entonces teníamos una casa bastante alejada de la ciudad, como en el campo. Y yo me pasaba todo el día y toda la tarde jugando afuera con él. Siempre estaba correteando de un lado al otro. Incluso jugaba a las escondidas, aunque obviamente siempre me encontraba.
Cuando era chiquita, en edad de ir al jardín y tal, yo le tenía mucho miedo a la gente desconocida y me alejaba. Y por eso no tenía amigos. Luego apareció Joaquín, quien en esa edad era más extrovertido que yo y de alguna manera u otra terminamos amigándonos. Y cada vez que venía a a casa jugábamos los tres, mi perro nunca era excluído.
De verdad, fue un excelente compañero de juegos, un excelente amigo, hermano... Fue un excelente perro. Su paciencia conmigo era interminable, jamás, JAMÁS me gruñó ni me mordió por mucho que lo molestara.
Él estuvo toda la vida conmigo, acompañándome y cuidándome. Es un excelente guardían, un perro inteligente, cariñoso y obediente. De verdad, nunca vi un perro tan perfecto como él.

Y ahora está internado en la veterinaria, completamente embarrado, con taquicardia, hipotermia, pérdida de sangre, dificultad para respirar y en fin. Verlo encadenado sobre un suelo con cartones y la cabeza gacha (no porque sí, sino porque la cadena era demasiado corta) no es la última imagen que me hubiera gustado tener de él.
No lo sacrificamos, no. Están tratando de curarlo, de cerrarle las heridas y de darle los medicamentos necesarios. El ha pasado por cosas peores, de hecho, pero fueron hace 6 años. Él ahora está muy viejo, y eso es un punto bastante en contra.

Sólo quiero que todo salga bien, quiero enterarme de que mejoró y de que va a volver a casa. No quiero que se muera así, en ese estado tan lamentable. Me gustaría más que sus ultimos momentos lleguen en el calor de la casa, rodeado con una manta o algo, completamente en paz y tranquilidad. No en una fría clínica veterinaria. No hoy. Por favor.

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